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Jueves 15 de mayo: Nuestra historia filosófica con los animales. Mayo 15, 2008

Archivado en: Animales, Gatos, Perros — anamanzana @ 10:32 pm
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IDEOLOGÍAS HACIA LOS ANIMALES A TRAVÉS DEL TIEMPO.

Para entender la naturaleza de las actitudes actuales del hombre hacia los animales no humanos, es importante revisar las diferentes ideologías a través del tiempo que han mantenido los filósofos más influyentes. 

La temprana tradición judaica muestra en la Biblia, la naturaleza de la relación entre los hombres y los animales no humanos. En ella, Dios otorga al hombre el dominio sobre todas las criaturas vivientes. El planteamiento global es que el hombre se encuentra en un lugar especial y goza del permiso de Dios para disponer de los animales, inclusive para matarlos y comérselos.1 

Para Aristóteles2  los “animales inferiores” (no humanos) comparten con los seres humanos algunas capacidades, entre ellas, la capacidad de alimentarse, las de ser concientes del mundo a través de sus sentidos, la capacidad de reproducción, y la capacidad de desear, sentir, recordar e imaginar. Sin embargo, para Aristóteles el ser humano es el único ser capaz de razonar, por lo que lo define como un animal racional. Además, sostiene que los animales existen para servir a los propósitos de los seres humanos y son como un “instrumento viviente” (al igual que los esclavos, idea generalmente aceptada en su época). 

El pensamiento cristiano fue influido por las ideas judaicas y del pensamiento aristotélico, y un buen ejemplo de esto, se vio representado en los llamados juegos del Imperio Romano3. Los sentimientos morales de los romanos durante los juegos, estaban limitados, y su aplicación no se incluía a otros seres humanos (los criminales y prisioneros militares) así como a los animales no humanos. Desgraciadamente para estos grupos, la fiesta de sangre, muerte y aplausos se prolongaron por años. 

Santo Tomás, no encuentra la crueldad contra animales irracionales como algo malo, ya que en su esquema moral los pecados son únicamente contra Dios, contra uno mismo o contra el prójimo. Por lo que los animales no humanos quedan fuera de éste ámbito. Por otra parte, Santo Tomas accede a considerar que los animales no humanos son sensibles al dolor. Y llega a la opinión de que la única razón para no ser crueles con los animales es que serlo puede conducir a la crueldad hacia los seres humanos.4 

Durante el Renacimiento, la insistencia en que “el hombre era la medida de todas las cosas” relegó a los animales no humanos a una posición aún inferior.  

Para Descartes los animales son “máquinas autómatas”, por lo que no son seres concientes y no experimentan placer ni dolor alguno. Los animales no humanos, de acuerdo a la lógica de Descartes, se rigen por los mismos principios que un reloj, siendo los animales máquinas más complejas.5 Fue en ésta época cuando la práctica de experimentar con animales no humanos se extendió en Europa. La teoría de Descartes permitía que el científico o experimentador estuviera fuera de toda culpabilidad o remordimiento por realizar vivisecciones o cualquier tipo de actividad sin el uso de anestesia.  

Voltaire contesta a Descartes, ante la supuesta falta de sensibilidad de los animales inferiores “propias de una máquina” con la misma evidencia que estaban revelando a través de la experimentación con animales:  

    “Hay salvajes que se apoderan de este perro, que tan sobradamente supera al hombre en fidelidad y amistad, lo clavan a una mesa y lo despedazan vivo para mostrar sus venas mesentéricas. Se descubren en él los mismos órganos sensoriales que en uno mismo. Contéstame, mecanicista, ¿es que la Naturaleza ha dispuesto todos los resortes sensoriales en este animal con el fin de que no sienta?” 6 

Durante la Ilustración, no todos los pensadores concluyeron lo mismo. Kant explicaba a sus estudiantes que en lo referente a la ética, las personas no tenían ninguna obligación para con los animales, debido a que no son conscientes de sí mismos, y están ahí como medios para un fin. Donde el fin es el hombre. 

Jeremy Betham terminaba entonces su libro “Introducción a los principios de moralidad y legislación” en donde expone el concepto del utilitarismo: la sentiencia o sensibilidad. Para Betham, al considerar la validez moral de los animales no humanos “no debemos preguntarnos: ¿pueden razonar?, ni tampoco: ¿pueden hablar?, sino ¿pueden sufrir?”.7 

Darwin, una vez que los científicos de su época habían aceptado la teoría de la evolución, explica en su libro “El origen del hombre”, que los animales inferiores experimentan niveles de placer y de dolor. Y que “la mayoría de las más complejas emociones son comunes entre los animales superiores y nosotros”.  

Este conocimiento científico, echaba en tierra la antigua idea de que los seres humanos eran creación especial divina, sino que demostraba que ellos mismos eran animales.8 

En 1975, el filósofo Peter Singer, activa de nueva cuenta el cuestionamiento realizado por Betham, con el cual blande el término acuñado por el psicólogo Richard Ryder: “especismo”. El especismo, otorga el derecho a los hombres de tratar al resto de las especies como meros objetos que están ahí en el mundo, para satisfacer sus propios deseos y servir como medio para conseguir sus objetivos. Por lo tanto, la especie humana sería la única con derechos que se niegan a otras especies.9  

En 1986, se estimó que se realizaba experimentación con no menos de 17 y 22 millones de animales de forma anual en Estados Unidos.10 La vivisección,  como la realizaban en la época de Descartes, sigue siendo una práctica común en laboratorios privados, del gobierno y de escuelas, en casi todo el mundo. Pareciera que los descubrimientos de inclusión de la moral y ética, siguen siendo ignorados en la práctica. 

El biólogo Richard Dawkins, explica que los seres humanos tenemos una mente discontinua. “Somos nosotros (los seres humanos) los que hemos decidido dividir a los animales en especies discontinuas. Desde la perspectiva evolucionista de la vida tiene que haber habido formas intermedias”. 

Para la mente discontinua, el concepto de “humano” es un absoluto, por lo que es impensable la existencia de términos medios. Y de ahí se derivan grandes males. Lo cierto es que no sólo somos simios; somos simios africanos.  

“Hace falta únicamente que descubramos un superviviente, digamos un Australopitecus superviviente, y nuestro precioso sistema de normas y ética se vendría abajo. “11 

El etólogo, Mark Bekoff, explica que no pretende acabar con toda la investigación relacionada con los animales. “Aun cuando valoro la ciencia, no reverencio la empresa científica, y no se necesita ser anti-científico ni anti-intelectual para poner en tela de juicio la manera en que se practica la ciencia”. 12 

La investigación en las capacidades cognitivas de los seres no humanos llega muchas veces a resultados sorprendentes, y es esencial que quienes escriben sobre temas animales conozcan estos hallazgos.13 

El psicólogo Richard Ryder explica que el parentesco biológico no es condición necesaria para el comportamiento protector. En el curso del tiempo, el círculo de la moralidad se ha ido extendiendo gradualmente para abarcar a los que se encuentran fuera del inmediato círculo de los conocidos. Poco a poco se ha ido reconociendo que los extranjeros, que los pertenecientes a otras religiones y a otras razas son nuestros semejantes. No se trata de un proceso intelectual, sino también de un proceso emocional: el sentimiento espontáneo de empatía con los otros parece expandirse conforme aumenta la familiariedad. 14 

La posible influencia de estos pensadores a la fecha, encuentra una confrontación los sistemas educativos y de investigación, con las reminiscencias de ideologías como la de Descartes en referente al uso de animales para experimentación. Existen movimientos de liberación animal que niegan de forma absoluta el uso de animales, sin embargo Singer, Bekoff y Ryder, coinciden en que debe existir un justo medio donde no se afecten por especismo los derechos de los animales.  

Resulta imposible negar la aplicación de la moral y ética para los animales no humanos. Como explica Bekoff: 

    “Resulta difícil imaginar cómo podría proponerse ninguna idea coherente sobre los aspectos éticos y morales del trato dado a los animales, sin tener en cuenta conocimientos etológicos, evolutivos y filosóficos. Está claro que los etólogos tienen que leer filosofía y que los filósofos no sólo tienen que leer etología; tienen también que observar a los animales.” 

    Bibliografía 

    Singer, Peter. Animal Liberation. Avon Books. (1990).

    Singer, Peter; Cavalieri, Paola (editors). The Great Ape Project: Equality Beyond Humanity, Fourth Estate, London, 1993; hardback, St Martin’s Press, New York, 1994; paperback, St Martin’s Press, New York, 1995.

    U.S. Congress, Office of Technology Assessment, Alternatives to Animal Use in Research, Testing, and Education (Washington, DC: U.S. Government Printing Office, OTA-BA-273, February 1986). 

    TUNY DICE…

    ¿Sabes tú por qué los gatos latiguean su cola?

     

    Pues Tuny dice que adicional a sus habilidades vocales, los gatos pueden hablarnos de otra forma: con sus colas.

     

    Para las personas fluidas en el idioma felino, el movimiento de cola de un gato puede expresar volumen, y emociones como felicidad, bienvenida o enojo.

     

    ¿Pueden interpretar el lenguaje de la cola de su gato? Dice Tuny que es un lenguaje fácil de aprender. Pueden juzgar el estado emocional de un gato por la rapidez y posición de su cola.

     

    Un gato relajado o feliz, mueve su cola lentamente. Todo está bien en el mundo de éste gato. Una cola mantenida en lo alto es un saludo de bienvenida.

     

    Los gatitos se acercan a su madre con sus colas arriba, un comportamiento reminicente de cuando su mamá les lamía el área ano-genital para estimular la eliminación.  Los gatos utilizan este lenguaje corporal de saludo tanto en humanos como con otros animales.

     

    La cola es aún más expresiva cuando un gato está enojado, es agresivo o pretende defenderse.

     

    Un movimiento rápido de cola, como latigazos, denota molestia que puede convertirse en enojo. Este gato no está feliz. Por lo que es una BUENA idea ponerlo en el piso si lo tienen en sus brazos.

     

    Un gato que está realmente enojado mantiene su cola abajo. No se sorprendan dice Tuny, de verlo que da la vuelta y se lanza sobre su adversario. Un gato siendo atacado, utiliza su cola para engañar a su enemigo. 

     

    Al arquear su cola y esponjar su pelaje, un gato trata de verse más grande y amenazador. Algunas veces esta postura es suficiente para hacer que un perro lo piense dos veces y se vaya.

     

    Casi cualquier emoción felina puede ser apreciada en su cola. ¿Por qué es la cola de los gatos un medio tan versátil de comunicación?. La respuesta se basa en la construcción de su esqueleto.

     

    La cola felina posee 28 vértebras, haciéndola muy móvil.

     

    Recuerden jamás jalarle la cola a un gato, y menos se sorprendan de ver la opinión y reacción del mismo de sus malas maneras y comportamiento.

     

    WANDA DICE…

     

    ¿Sabes tú por qué los perros sacan la cabeza de la ventana de los autos?

     

    Wanda nos pide que imaginemos esta clásica imagen: un perro con su cabeza saliendo de la ventana de un auto, con las orejas al aire y la lengua por completo de lado. ¿Por qué hacen esto? Hasta la fecha, nadie lo sabe aún.

     

    Pero después de una ardua investigación el top 10 de las razones por las cuales los perros sacan sus cabezas por las ventanas de los autos han sido descubiertas.

     

    10. Porque pueden oler mejor lo que pasa alrededor de ellos.

    9. Porque pueden ver mejor a la hermosa perrita que está sentada en el BMW a dos carriles.

    8. Porque les gusta sentir el viento debajo pasar por su pelaje.

    7. Porque la vista es mejor.

    6. Porque pueden marearse y tienen que vomitar.

    5. Porque así pueden aullar al unísono de una sirena o claxon.

    4. Porque así el viento puede quitar la baba debajo de sus bocas.

    3. Porque pueden agarrar la comida que pueda salir volando de otro auto.

    2. Porque creen que el aire puede quitarles ese terrible olor de otro perro.

    1. Porque los perros quieren divertirse.

     

    Wanda dice que ahora que lo hemos establecido. La siguiente pregunta es “¿deberíamos permitir que nuestro perro saque la cabeza por la ventana del auto?” La respuesta es: probablemente no.

     

    ¿Recuerdan lo que les decía su madre sobre sacar la cabeza por la venta del auto? .. que un auto se las iba a arrancar cuando pasara ¿verdad?. Bueno, no es lo único de lo que debas preocuparte además de la cabeza de tu perro, sino de las cosas que pueden lastimar sus ojos.

     

    Explica Wanda que si no quieres quitarle ese enorme placer a tu perro de sentir el aire correr por su felpa, puedes ponerle unos googles, para proteger sus ojos.

     

    No cabe duda, que será el perro más “cool” en el camino.

     

 

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